Iberdrola confirmó el cierre de la transacción con la que el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) y Mexico Infrastructure Partners (MIP), pagaron seis mil 200 millones de dólares para la compra de 13 plantas de generación eléctrica.

La empresa de origen español aseguró que esto no significa que va a retirarse de México, pues la compra de las mencionadas plantas representa 55% de su negocio en el país, por lo que mantiene en operación al menos 15 plantas, además de que sigue con sus planes de inversión, pues cuenta con una cartera de proyectos para la generación de energía renovable hasta por dos mil megawatts que se desarrollarán en los próximos cinco años, teniendo en la mira el ofrecer las alianzas con Estados Unidos.

Iberdrola conservará toda su actividad con clientes privados y su cartera de proyectos renovables para seguir incrementando sus activos eólicos y solares en el país en los próximos años. La desinversión se cierra de acuerdo con los términos acordados el pasado mes de junio y encaja dentro de la estrategia del grupo Iberdrola contribuyendo al cumplimiento de sus compromisos de descarbonización”, dijo la empresa en un comunicado enviado a la Comisión Nacional de Mercado de Valores de España.

 

Capacidad

El gobierno federal ha asegurado en diversas ocasiones que la compra de estas plantas tiene como objetivo aumentar la capacidad de generación eléctrica del Estado, aunque la Cofece puso como condición que el Fonadin y México Infrastructure Partners deberán crear un esquema que evite actos monopólicos, es decir, las plantas no podrán formar parte de la infraestructura propiedad de la CFE. La empresa cedió los complejos de ciclos combinados de gas Monterrey I y II, Altamira III y IV, Altamira V, Escobedo, La Laguna, Tamazunchale I, Baja California y Topolobampo II y III, así como el parque eólico terrestre La Venta III.

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