Los de Laso se clasifican para las semifinales de la Copa, donde se medirán al Tenerife, tras rendir al orgulloso cuadro gallego (73-67) con la embestida inicial de Yabusele y el remate de Heurtel

En Granada, la bisoñez vestía de purísima y oro y la experiencia de blanco satinado. El Real Madrid impuso su heráldica ante la intrepidez de los admirables toreros del Breogán tras encarrilar la noche con la contundente embestida de Yabusele. A base de paciencia, el cuadro gallego transformó la jindama en arrojo y construyó un parcial de 8-21, entre el minuto 28 y el 37, que le permitió competir hasta el final con semejante morlaco. Hasta que, con 64-62, a falta de tres minutos, se desmonteró Heurtel con siete puntos que dieron la puntilla al sueño gallego. La terna formada por Yabusele (17 puntos), Tavares (11 puntos y 11 rebotes) y Heurtel (12 puntos y 10 asistencias) atajó la producción de Musa (13 puntos, 9 rebotes y 4 asistencias) y Mahalbasic (16 puntos).

El conjunto de Laso, con más recursos y mejor gestión de la pelota y las emociones en los momentos clave del partido, disputará las semifinales de la Copa del Rey por noveno año consecutivo. Su rival en la pelea por alcanzar la final, como en 2018 y 2021, será el Tenerife de Marcelinho y Shermadini.No hubo sorpresa, pero sí misterio junto al Sacromonte. El minuto de silencio por los marineros muertos y desaparecidos en el naufragio del pesquero gallego Villa de Pitanxo en aguas de Terranova, en la costa noreste de Canadá, dio paso a un partido emotivo en Granada. Con la afición lucense paladeando el regreso del Breogán al torneo 32 años después, tras convertirse en el tercer equipo que, con el actual formato, alcanza la Copa en la temporada de su ascenso. Con el conjunto de Veljko Mrsic intentando estirar el tanteo para ganar tiempo, y el Madrid afilando la velocidad de reacción y la pegada para imponer su caché y experiencia.

Reconocían los blancos el escenario y la voraz puesta en escena de Yabusele puso rápidamente en órbita el plan de partido diseñado por Laso. El ala-pívot francés sacudió el parquet granadino con ocho puntos en menos de seis minutos (11 puntos, un rebote y una asistencia en su impecable hoja de servicios en el primer acto) y alivió de un plumazo las dudas con las que los blancos llegaban a la cita. La defensa madridista atenazó a Musa y Mahalbasic y, sin resquicios para el entusiasmo gallego, la diferencia en el marcador quedó instaurada más allá de la frontera psicológica de los 10 puntos. Del 16-3 al 36-24, con el regreso de Yabusele a la pista (14 puntos al descanso). Los grilletes de Abalde lograron rebajar la producción de Musa, máximo anotador de la ACB con 19,8 puntos por partido, a solo 13 en 34 minutos.

“Llegamos a la Copa con las piernas y la cabeza cargadas. Vamos a salto de mata”, señaló Laso en la víspera, tras jugar 10 partidos en 22 días (con cinco derrotas, dos de ellas ante el Barça). Y el Madrid (con Deck y Rudy en el parte médico) recurrió a la solvencia para escapar del diván a la carrera. Los blancos penalizaron tanto la lentitud como la precipitación del Breogán. Las pérdidas de balón de los gallegos abrieron de par en par las puertas del contraataque madridista.

El Breogán se asentó con el paso de los minutos, superó el miedo escénico, rebajó la producción ofensiva del Madrid, equilibró la pelea por el rebote, y se apuntó por la mínima el segundo cuarto (14-15). Pero, para entonces, se jugaba a lo que proponía Heurtel (8 asistencias de las 13 de su equipo en la primera mitad, por solo tres de todo el cuadro gallego). El base francés aprovechó la solidez de los blancos atrás y el sustento de Abalde para imponer su determinación en campo rival.

La máxima renta del conjunto de Laso alcanzó los 15 puntos (56-41, m. 28). Sin embargo, a base de paciencia, el Breogán se reenganchó a lo grande al sueño copero. De ese 56-41 al 62-60. Se rebelaron Musa y Mahalbasic y, a falta de cuatro minutos, el propio Musa fintó a Abalde y lanzó el triple que colocaba al Breogán a las puertas de la hazaña. Lo peleó con orgullo el cuadro gallego hasta el 64-62. Pero el que remató la faena fue Heurtel para ventilar las dudas del Madrid rumbo a semifinales.

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