La UE convoca una cumbre extraordinaria para analizar este jueves en Bruselas la crisis de seguridad

La OTAN sigue sin fiarse de Rusia, a pesar de que Moscú insiste en que está retirando parte de las tropas acumuladas junto a la frontera de Ucrania. “Nosotros no hemos visto ninguna retirada de fuerzas rusas”, ha señalado este miércoles el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. El dirigente de la Alianza cree que los movimientos van más bien en dirección contraria a lo que asegura el Kremlin. “Estamos vigilando muy de cerca lo que hace Rusia en Ucrania y alrededor de Ucrania”, ha señalado Stoltenberg poco antes de presidir en Bruselas una reunión de los ministros de Defensa de la OTAN. Y la conclusión de ese análisis no deja lugar a dudas, según el secretario general: “Están aumentando el número de tropas y hay más tropas de camino. Hasta ahora no hay desescalada”.

Los ministros de Defensa han acordado iniciar el estudio para desplegar fuerzas en el flanco oriental de la Alianza, con batallones en Rumania y Bulgaria, que se sumarían a los que ya operan en Polonia y en los países bálticos. Stoltenberg ha lamentado, al término de la reunión, que Rusia haya impuesto “una nueva normalidad, en la que ha demostrado que puede comprometer los principios fundamentales de nuestra seguridad”. El secretario general de la Alianza cree que el empeño de Moscú en “intimidar” a los países vecinos obliga a los aliados occidentales a reforzar su defensa frente a posibles agresiones.

La reunión de los ministros, prevista desde hace semanas, se ha iniciado el mismo día que los servicios de espionaje de EE UU habían apuntado como posible arranque de un ataque ruso contra Ucrania. Desde que Washington compartió esa información el viernes, la OTAN se ha mantenido en alerta permanente y la UE ha acelerado los preparativos de posibles sanciones contra Rusia.

Al término de la reunión, Stoltenberg ha acusado a Rusia de llevar a cabo la mayor movilización militar desde el final de la Guerra Fría. Y de disponer “de una fuerza masiva con capacidad de invadir Ucrania”. El secretario general ha recordado que las advertencias occidentales sobre la acumulación de tropas, lanzadas por primera vez a finales de 2021, se han cumplido. Y que aunque los aliados nunca han tenido certeza sobre las intenciones del presidente ruso, Vladímir Putin, el hecho de disponer de tal fuerza acumulada hace factible un desenlace violento. “No sabemos lo que va a pasar, pero sabemos lo que ha pasado otras veces”, ha dicho Stoltenberg en alusión a los ataques de Rusia contra Ucrania en 2014 o a la presencia de tropas rusas en territorio de Georgia y Moldavia sin permiso de las autoridades de esos países.

El secretario general ha destacado que las imágenes de satélite analizadas por distintos servicios de espionaje muestran que por el momento no se ha producido una retirada de tropas rusas. “La información que estamos compartiendo [entre los aliados] también se puede contrastar en fuentes de dominio público, con imágenes de satélites comerciales”, ha agregado el noruego.

La jornada de este miércoles ha arrancado con máxima tensión en el este de Europa y con la novedad de un ciberataque contra Ucrania. Pero el avance de las horas evidenciaba que Moscú no preparaba un golpe militar inmediato. “Las guerras en Europa rara vez empiezan un miércoles”, ironizaba el representante permanente de Rusia ante la UE, Vladímir Chizhov, en un comentario para el diario alemán Die Welt. Desde Moscú se criticaba el pronóstico de Washington de un ataque el 16 de febrero como “la cúspide de la propaganda occidental”.

Pero la tensa calma de este miércoles no ha llevado a los occidentales a bajar la guardia. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha convocado una cumbre europea extraordinaria para el jueves con el fin de analizar la situación en Ucrania. Michel ha aprovechado que los 27 líderes de Gobierno de la UE, incluido el español, Pedro Sánchez, se encuentran en Bruselas para asistir a la cumbre de la UE con la Unión Africana, que se celebra jueves y viernes.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también ha expresado sus dudas sobre la supuesta desescalada rusa. “Daríamos la bienvenida a una desescalada, pero faltan señales tangibles por parte de Rusia”, ha señalado la dirigente comunitaria tras una conversación telefónica con el primer ministro italiano, Mario Draghi, en la que han comentado las posibles sanciones a Rusia y los planes de contingencia para paliar los daños colaterales. Italia es uno de los países europeos más dependientes del gas ruso.

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